12 de mayo | Día Internacional de la Enfermera

Hoy celebramos a los que cuidan. Cuidar también tiene un coste humano, un coste que merece toda nuestra atención y reconocimiento.

Una profesión que se preocupa donde otros no lo hacen

El 12 de mayo no es una fecha cualquiera en el calendario sanitario. Es el aniversario de Florence Nightingale - la pionera que, en el siglo XIX, transformó la enfermería en una profesión basada en el rigor, la observación y la compasión. Hoy celebramos Día Internacional de la Enfermerauna oportunidad para reconocer a quienes están cada día en primera línea de la atención a las personas.

Pero no basta con reconocerlo. Hay que entender lo que exige esta profesión: sus costes y sacrificios.

Lo que dice la ciencia sobre el cuidado de los demás

Cuidar es una de las actividades humanas más exigentes desde el punto de vista neurobiológico. Las enfermeras trabajan en un entorno de alta carga emocional, decisiones rápidas y exposición constante al sufrimiento ajeno - condiciones que activan persistentemente el eje del estrés en el cerebro.

Las investigaciones neurocientíficas demuestran que la exposición prolongada a situaciones de presión intensa puede alterar la regulación de sistema límbico - la región cerebral implicada en las emociones- y aumentan el riesgo de burnout, ansiedad e trastornos del sueño.

O burnout en los profesionales de la salud no es sólo un problema individual: es un problema sistémico, Esto afecta a los lugares de trabajo y al sistema sanitario en su conjunto. Esto tiene consecuencias directas en la calidad de la atención prestada a los pacientes. Reconocer la signos de burnout es el primer paso para pasar a la acción.

La empatía tiene un coste

¿Ha oído hablar alguna vez de un fenómeno llamado fatiga por compasión? Este fenómeno describe el agotamiento emocional que resulta de atender repetidamente a personas con dolor. Esta fatiga, y la “Endurecimiento” de las emociones, No es indiferencia.

Es un mecanismo de protección natural. A menudo es un coste inevitable de la exposición constante al dolor y a las emociones negativas.

Las enfermeras saben mejor que nadie lo que es estar estar ahí en los momentos más difíciles de la vida de otra persona: un diagnóstico grave, una intervención quirúrgica, una despedida. Esta presencia tiene un valor inmenso que es imposible cuantificar.

Por otra parte, existe carga de recuerdos y emociones que cargan muchos profesionales, que se hace más pesada con el tiempo. Esta carga es fácilmente olvidada por los de fuera.

Conclusión

Si es usted profesional sanitario, o tiene personas cercanas que lo son, y reconoce signos de agotamiento (dificultad para desconectar, trastornos del sueño, irritabilidad o sensación de vacío) busque apoyo especializado. Cuidar de uno mismo no es egoísta: es un requisito previo para seguir cuidando de los demás y de las personas cercanas..

Enhorabuena y gracias a todas las enfermeras y cuidadores.

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